El TDAH en el Perú y la Ley 30956: algunos apuntes

Ley 30956 TDAH Perú

El pasado 06 de junio el ejecutivo publicó la ley de Protección de las personas con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) cuyo propósito es establecer disposiciones que sensibilicen a la sociedad y que atiendan a las personas con este trastorno.

Definitivamente, esta es una excelente noticia para todos aquellos que vivimos con o alrededor de alguien con TDAH pues, la falta de conocimiento y sensibilización con respecto a esta condición muchas veces lleva a que en las aulas quienes presentan este diagnóstico sean segregados y etiquetados como movidos, flojos, distraídos, desobedientes, volátiles o tontos cuando esto no es así. Quienes tienen TDAH se esfuerzan tanto o más que el promedio, simplemente este trastorno requiere una metodología y acercamiento pedagógico distinto al tradicional. Cosa que, lamentablemente no ocurre con la frecuencia necesaria.  

Esta ley precisa, además, que el Ministerio de Salud deberá elaborar en un plazo de 12 meses el Plan Nacional para personas con TDAH el cual incluye la promoción de servicios de detección y diagnóstico precoz, atención y tratamiento de las personas con TDAH, atención y orientación sobre el TDAH a los familiares de las personas que lo presentan e inclusión social y educativa que integre la cultura, el deporte y la recreación.

Todo esto son buenas noticias. Sin embargo, no deja de preocuparme el manejo que se le dará a este diagnóstico al interior de las aulas, si al contrario de lo que se prevé, esta ley generará un estigma, una nueva etiqueta de “permisión” en la que la que aquellos diagnosticados con este trastorno serán tratados con demasiada condescendencia y permisividad, en la que no serán retados ni alentados a esforzarse y trabajar duro. Cualidades que hoy, mi hija de 7 años con TDA (ella no tiene hiperactividad) moderado, son las que más exhibe y – en mi opinión – aquellas que más le van a servir para la vida.

De otro lado, me preocupa también que se genere un sobrediagnóstico pues, a edades muy tempranas, el TDAH se puede confundir. Cientos de niños son inquietos, energéticos y distraídos y no tienen TDAH. Como mi hijo mayor, un niño con espíritu.

Definitivamente soy Neuro, no puedo evitar preocuparme. No puedo evitar cuestionarme si esta ley será tan buena como la pintan. Definitivamente se necesita más conocimiento, sensibilización, capacitación y empatía con respecto al TDAH. Claro, que la empatía no solo sirve para el TDAH sino también para cualquier otro trastorno o condición y con esta, cualquier otra ley de inclusión sería innecesaria. Mientras llega, espero con optimismo el plan nacional y la reglamentación y realmente espero que sirva únicamente para el objetivo para el que fue diseñada.

¿Qué son las STEM? y ¿Por qué es importante que las niñas las estudien?

Las STEM no son las carreras del futuro, son las carreras del presente por eso es necesario reducir la brecha de género existente en la actualidad e inspirar a más mujeres a perseguir estas carreras. Pero, para hacerlo necesitamos comenzar con motivar y exponer a las niñas a estas disciplinas pero, ¿cómo podemos hacerlo? ¿cómo podemos hacer que las niñas se interesen e involucren en las STEM?

Empecemos por el principio. ¿Qué son las STEM?

La palabra STEM es un acrónimo de las siglas en inglés de las siguiente palabras: Science, Technology, Engineering y Mathematics. Las carreras STEM entonces, son aquellas que están relacionadas con las siguiente áreas de conocimiento:

Ciencia (Science).

Tecnología (Technology).

Ingeniería (Engineering).

Matemáticas (Mathematics)

Estas disciplinas no sólo son el futuro sino, también el presente. Sin embargo, existe una gran brecha de género en estas áreas de estudio. ¿Por qué pasa esto? ¿a qué se debe?

Niñas STEM con tablet

La mayoría de estudios concluye que esto se debe a que la mayoría de las de mujeres no quiere cursar carreras STEM (ingenierías, física, informática…) porque saben que tendrán que vivir en un entorno laboral claramente masculino donde serán penalizadas por ser mujeres (discriminación laboral, estereotipos fuertemente arraigados, ambientes y políticas laborales poco amigables para las mujeres, entre otros).

Esto no surge de un momento a otro sino que es consecuencia de la socialización y educación actual en donde las expectativas para los chicos y chicas son distintas; además están influenciadas por factores socioculturales que consideran que los intereses y habilidades de las chicas no van de acuerdo con las STEM. Estos factores generan, como indican recientes estudios, que las niñas y los niños tengan el mismo interés en las STEM cuando son pequeños pero, tan temprano como a los 6 años (según un estudio de la revista Science) las niñas pierden el interés en estas disciplinas.

¿Por qué pasa esto? Y ¿qué podemos hacer para evitarlo?

Principalmente, se debe a estereotipos y expectativas socioculturales que empiezan a calar en el comportamiento de las niñas alrededor de los 6-8 años de edad. Esto incluye, un bajo autoconcepto de habilidad de las mujeres respecto a áreas STEM (y la consecuente derivación a áreas que se consideran más acordes con el carácter de las niñas y mujeres) y el escaso valor que esas carreras proponen para las mujeres.

¿Qué podemos hacer?

Como padres (y educadores) podemos hacer lo siguiente:

1.Exponer a nuestras niñas desde muy temprano a las disciplinas STEM. Ya sea con juguetes (existen varios), asistiendo a ferias sobre ciencia y tecnología, mostrándoles cuentos y películas sobre estos temas. (mejor aún si la protagonista es mujer).

2. Matricularlas en talleres y actividades extra currículares de estas disciplinas: robótica, programación, experimentos científicos y similares. Ojo: haciendo que sean atrayentes para ellas.

3. Actualizar nuestro conocimiento sobre ciencia y hacer mención a los aportes que han tenido (y siguen teniendo) las mujeres al mundo de la ciencia y tecnología. Que nuestras hijas, sobrinas, nietas conozcan no solo a Marie Curie si no también, a todas aquellas que aportaron su granito de arena al mundo de las ciencias para así generar referentes femeninos a los que quieran emular.

  • Las chicas y las carreras STEM

Dada la importancia que tienen en la actualidad y el carácter todavía más prominente que adquirirán las STEM en un futuro cercano, es prioritario que las niñas se formen en estas disciplinas y participen en igualdad con los hombres en las próximas revoluciones tecnológicas que están por llegar. Está en nuestras manos evitar que alguna niña con vocación tecnológica se quede fuera del juego.

Las redes sociales y los niños

Las redes sociales están aquí y han venido para quedarse. Podemos amarlas u odiarlas pero, no podemos permanecer indiferentes pues, cada vez más los preadolescentes y adolescentes las usan (o piden usarlas). Esto como consecuencia del hecho que cada vez los chicos, están teniendo smartphones desde más chicos.

El tema más preocupante para los padres con respecto a las redes sociales y los niños y adolescentes es la edad recomendada para el uso y acceso a las mismas. Si bien, los especialistas coinciden en que recién es a los 13 años cuando los chicos están preparados para asumir una red social; desde mi perspectiva de Neuromamá, todo va a depender de la madurez y responsabilidad de cada chico individualmente. La edad cronológica es sólo un referencia.

Así tendremos chicos o chicas maduros a los 10 años y algunos que cumplidos los 13, no están listos. Ya depende de los padres hacer una evaluación honesta y concienzuda al respecto.

Por otro lado, es importante que como padres hablemos claramente con nuestros hijos sobre el correcto uso de las redes sociales y los peligros y riesgos que estas traen. Debemos, tener en claro que las redes sociales (nos guste o no) son una ventana a nuestra vida privada y debemos explicarles esto a nuestros hijos.

Finalmente, es importante mantener reglas y pautas claras para el uso del Internet y las redes sociales y dejarles en claro a nuestros hijos que deben confiar en nosotros en caso de tener cualquier problema o duda en el mundo virtual.

Para ver más sobre el uso de las redes sociales por los niños y tener más consejos y tips vayan al nuevo capítulo de mi canal de IGTV.

https://www.instagram.com/tv/BxqNiZbh48-/?igshid=16axvhiq3hx81

Mamá, tu salud mental es importante

Desde el año 2016, el primer miércoles de mayo se conmemora el Día Mundial de la Salud Materna. Este año, coincidió con el 1ero de mayo (día del trabajador) y por eso pasó un poco desapercibido. Pero acá en NeuroMamá nos esforzamos por darle visibilidad a un tema tan importante como la salud mental materna y por eso publicamos esta nota compartiéndoles porqué es importante que las madres cuidemos nuestra salud mental y cómo debemos hacerlo.

Día Mundial de La Salud Materna

No quiero empezar diciendo que la salud mental de las madres es primordial para el desarrollo y crecimiento de los hijos, y no porque no lo sea (porque, lo es) si no porque la salud mental de cada una de nosotras (madre o no madre, para tal caso) es primordial para nuestro propio bienestar, para poder llevar una vida feliz, cumplir con nuestras metas cotidianas y disfrutar las maravillas que nuestra vida nos presenta. Necesitamos estar bien para poder transmitir bienestar. Si nosotras no estamos bien, nada alrededor nuestro lo estará.

Es por nosotras mismas que debemos estar atentas a nuestros propios cambios y sentimientos, y dejar de lado estigmas y miedos relacionados con la salud mental que solo nos hacen daño. De acuerdo con la OMS, muchas mujeres experimentan emociones negativas frente a los cambios fundamentales que traen consigo el embarazo y el posparto. El 25% de las embarazadas experimenta algún tipo de malestar psíquico significativo y la depresión post parto afecta a una (1) de cada seis (6) mujeres que dan a luz. ¿Qué significa esto? Significa que NO es raro experimentar sentimientos de confusión o tristeza luego del nacimiento de un hijo.

Y no sólo eso, a lo largo de las diferentes etapas de desarrollo y crecimiento de los hijos es común que las madres experimentemos también diversos malestares psíquicos derivados de la exigencia que trae consigo la crianza de otro ser humano. Lo importante es estar atentas y notar cuando pensamientos y sentimientos negativos comienzan a interferir con nuestro funcionamiento diario. Esto sucede cuando estos sentimientos o pensamientos nos impiden hacer cosas que deseamos, cuando la ansiedad es tal que alcanza incluso a las tareas cotidianas o cuando simplemente dejamos de disfrutar cosas que solíamos encontrar placenteras.  

Salud mental materna

¿Qué pasa si notamos que tenemos algún problema de salud mental?

Pues, NO pasa nada SIEMPRE QUE LO TRATEMOS A TIEMPO. Igual que cuando notamos algún problema de nuestra salud en general, lo primero es ir a consultarlo con un especialista. No tener miedo ni vergüenza de ir con un psiquiatra (sí ellos son los especialistas de la salud mental) o un psicólogo (sus hermanos menores).  A las únicas personas a quienes hacemos daño al no atender nuestra salud mental es a nosotras, y lamentablemente, a nuestros hijos también.

En peleas de niños

…adultos sobran

Cuando era niña y peleaba con alguna amiga o amigo no solía ir corriendo a acusarle a mi mamá, y no necesariamente porque no quisiera, sino porque cuando iba a contarle a mi mamá sobre mis peleas para que intervenga, ella solía decir algo así como: “las discusiones de niños, son cosas de niños”. Me daba recomendaciones y pautas y con eso yo misma me tenía que bandear. Las más de las veces las pequeñas peleas que tenía se solucionaban en cuestión de horas y las que no, pues el tiempo se encargaba de solucionarlas.

Lo interesante es que no sólo era mi mamá la que pensaba así, si no también la mayoría de las mamás de mis amigas y amigos. Era un tema generacional creo yo, que funcionaba bastante bien. No recuerdo ningún problema que no haya podido ser solucionado honrosamente. 

Sin embargo,  en la actualidad parece que la cosa es distinta. Los papás y las mamás (sobre todo las neuro-mamás) andamos tan metidas y pendientes de la vida social de nuestros hijos que no sólo nos hemos impuesto el trabajo de “party planners” de su vida social (organizando “citas de juego”, salidas y eventos); sino también, en nuestro afán por hacerles la vida de lo más fácil y feliz, intervenimos en cada pequeña discusión o roce que tienen con los amigos/as. Algunas, llegando a al extremo de involucrarse o involucrar a las otras madres de familia.

No está nada mal si orientamos y guiamos a nuestras hijas cuando acuden a nosotras con un problema, dificultad o tristeza ocasionado por alguna pelea o discusión con amigas. El problema está cuando abiertamente intervenimos, ya sea para “conversar” nosotras con la niña con la que nuestra hija tuvo el problema (no, no, no por favor. No se “conversa” con las niñas) o con su mamá (bueeeeno), o peor aún, tomamos cartas en el asunto (y nuestra edad mental retrocede espantosamente) y empezamos con las llamaditas a nuestras mamigas para rajar de la niña (sí, terrible que rajar y niña, o niño para tal caso, vayan en la misma línea) o, en el colmo de la maldad, confabulamos para que nuestra pequeña realice algunos actos de crueldad como, invitar a todas las niñas del salón a casa y no cursarle invitación a la susodicha, que le aplique la ley del hielo o tantas otras que todas conocemos.

Triste pero cierto. Y lamentablemente, mucho más común de lo que debería. Inclusive en niñas pequeñas que están en kínder, primero de primaria o similar.

El intervensionismo materno, como me gusta llamarlo, genera dos grandes consecuencias. Ambas nefastas. Por un lado, dejamos a nuestros hijos sin recursos para que solucionen sus problemas solos. Les enseñamos cero sobre resolución de conflictos, negociación y empoderamiento; cualidades muy importantes y necesarias en el mundo de hoy. De otro lado, una discusión o pelea de niñas que debió quedarse a nivel de niñas sin mayores consecuencias, termina convirtiéndose en un enfrentamiento entre adultos con todas las consecuencias que esto trae.

Por supuesto, no digo que ignoremos el dolor y sufrimiento de nuestros hijos cuando se pelean o discuten con un amiguito o amiguita, para nada. Debemos contenerlos, apoyarlos y orientarlos. Pero, deben ser ellos mismos quienes resuelvan sus conflictos. Tampoco digo que jamás debemos intervenir. Para nada, van a haber ocasiones en las que vamos a tener que intervenir. Pero, siempre debemos hacerlo desde nuestra posición de madres con mucha prudencia,  respeto y amor hacia la personita en formación con la que nuestra hija tiene el problema y con mucho tacto y empatía si llamamos a la mamá de esta niña o niño.

Mi conclusión de neuro es que hagamos como la generación de nuestras madres y sólo intervengamos cuando es total y absolutamente necesario. Pues, sin querer queriendo, podemos hacer de una pelea de niños una cosa de grandes y eso, sí es algo muy difícil de solucionar.

Una nana peruana en Dinamarca

Ojo que esta solo es la primera parte de las aventuras de esta nana peruana en Dinamarca.

Como muchos ya deben saber (y si no saben les cuento) la semana pasada estuve en Dinamarca, Copenhague acompañando y ayudando a mi hermana menor con su recién nacido. Llegué justo un día después que mi sobrino cumplió dos semanas de vida y estuve por 8 días. Fueron días intensos y hermosos (como lo son con los recién nacidos) y también muy ilustrativos pues, pude notar en (casi) primera mano las diferencias culturales que existen en el cuidado y trato de la madre y el recién nacido entre Perú y Dinamarca.

Como socióloga (y nana experta cama adentro) soy consciente que la socialización, cuidado y crianza de los niños así como el trato a las parturientas y puérperas varían de cultura en cultura según el contexto en el que estemos. Sin embargo, me sorprendió mucho notar de primera mano esas diferencias cuando llegué con todo mi conocimiento de madre de 3 limeñitos de clase alta, a cuidar a un bebé danés de clase media. 

Lo que más me sorprendió fue el cuidado del recién nacido. En Lima, Perú en las clínicas privadas es parte del ritual que bañen al bebé al frente tuyo, es más el baño se suele dar el día que toca el alta de la clínica y así te llevas a tu recién nacido bien bañadito. Es una recomendación general bañar al bebé diariamente y siempre a la misma hora. Mejor aún si el baño lo haces parte de la rutina de sueño. En Dinamarca, la recomendación profesional es bañarlo 2 veces por semana pues los aceites y grasas naturales que segrega la piel del bebé lo protegen. Si la mamá  quiere bañarlo un poquitín más o menos seguido, está bien. Personalmente, me hubiera gustado que me dijeran eso cuando era primeriza (y no una nana experta) y temblaba bañando a mi recién nacido mientras rezaba para que no le caiga agua en el cordón umbilical.

Algo súper interesante también, es el uso de los famosos guantecitos para que no se arañen la carita. Mi hijo mayor los odió desde el día uno y yo también, pero acá en Lima son tan comunes que le llevamos a mi hermana un par. La enfermera al ver al bebé con los guantes le dijo a mi hermana que le daba pena que su bebé los use pues las primeras semanas de vida los niños solo tienen tacto en las manos y la boca, y suelen chuparse las manitos para sentir. Además, las uñas del recién nacido no se cortan, se liman con aceite de bebé y créanme que con esto es suficiente (otra cosa que me hubiera gustado que me digan cuando nació mi primer hijo).

Finalmente, creo que lo que más nos sorprende a los limeños es el hecho que los bebés salen a la calle desde el día uno (obvio, siempre que la mamá quiera/pueda) pues hay una idea generalizada que al aire libre (no importa si es el más crudo invierno) los niños descansan mejor, se relajan más y el aire fresco los fortalece. Así que es común ver (sea invierno o verano) en parques, terrazas y zonas al aire libre a bebés tomando siesta bien comoditos en sus coches.  Y eso no es todo, si la mamá y/o el papá quieren tomarse un café o comerse un snack la norma manda dejar a los bebés dentro del coche durmiendo fuera del local. ¿QUÉ hablas? Explícate. O sea, mientras mamá come en calma, el bebé se queda afuera del local con su monitor tomando su siesta. Cuando se levanta mamá sale a verlo (aunque créanme eso de las siestas más largas al aire libre es cierto). Y no ha habido casos de robos ni secuestros de niños por hacer esto. 

¿Qué les parece? Hay muchas costumbres danesas en la crianza de bebés que creo que adoptaría feliz de la vida ¿Uds? O ¿quizá a alguna otra de algún otro lugar del mundo?

10 preguntas que hacerles a tus hijos en lugar de ¿Qué tal te fue en el colegio hoy?

Empezó de nuevo el colegio. Los chicos pasan más horas en él que en casa y por supuesto todas las neuromamás queremos conocer todos los detalles del día a día de nuestros retoños en las aulas (más aún ahora que acabamos de empezar clases).

El único problema es que nuestros pequeños no siempre están muy comunicativos y la mayoría de veces a la pregunta ¿qué tal te fue en el colegio hoy? Nos responden con un escueto “bien”… y obviamente nosotras queremos más que un monosílabo de respuesta.

Ojo, la puedes descargar y compartir con quien quieras 😉.

Por eso, he elaborado este gráfico con 10 preguntas para hacerle a tus hijos en lugar de la clásica ¿qué tal te fue en el colegio hoy? que estoy segura les arrancará más de un monosílabo.

15 de Febrero: Día Mundial de Lucha Contra el Cáncer Infantil

El 15 de febrero se conmemora el Día Mundial de lucha contra el cáncer infantil. Es una fecha poco conocida, pero de gran importancia pues, si bien el cáncer infantil es poco común los desafíos a los que se enfrentan los niños y adolescentes que lo padecen, así como sus familias son demoledores.

Y ¿qué podemos hacer nosotras como NeuroMadres? Varias cosas. La primera es NO alarmarnos pues, como ya lo dije líneas arriba, el cáncer infantil es raro. Sin embargo, podemos estar atentas a los primeros síntomas (ojo, que muchos de éstos son similares a resfríos, golpes y enfermedades comunes). Y por supuesto, para que estén tranquilas, yo como buena NeuroMadre les paso la lista de los síntomas y signos de alarma para la detección de cáncer infantil según la “American Cancer Society”:

El 15 de febrero se conmemora el Día Mundial de lucha contra el cáncer infantil. Es una fecha poco conocida, pero de gran importancia pues, si bien el cáncer infantil es poco común los desafíos a los que se enfrentan los niños y adolescentes que lo padecen, así como sus familias son demoledores.

Este día fue creado por la Organización Internacional de Cáncer Infantil (CCI) con el propósito de concientizar y sensibilizar a la población sobre la necesidad de que todos los niños en cualquier lugar del mundo tengan acceso a un diagnóstico y tratamiento preciso y a tiempo. Pues, se basa en el presupuesto que la muerte de niños con cáncer es evitable con un diagnóstico anticipado, disponibilidad y acceso a procedimientos, medicinas y atenciones apropiados y a tiempo.

Y ¿qué podemos hacer nosotras como NeuroMadres? Varias cosas. La primera es NO alarmarnos pues, como ya lo dije líneas arriba, el cáncer infantil es raro. Sin embargo, podemos estar atentas a los primeros síntomas (ojo, que muchos de éstos son similares a resfríos, golpes y enfermedades comunes). Y por supuesto, para que estén tranquilas, yo como buena NeuroMadre les paso la lista de los síntomas y signos de alarma para la detección de cáncer infantil según la “American Cancer Society”:

  • Bulto o hinchazón inusual (los sitios más comunes son el abdomen, cuello, tórax, pelvis o axilas
  • Palidez inexplicable y pérdida de energía
  • Desarrollo de moretones excesivos, sangrado o erupciones.
  • Experimentar dolor continuo en un área del cuerpo.
  • Hinchazón o dolor persistente en los huesos, articulaciones, espalda o pierna.
  • Cojear (sin ninguna lesión explicable).
  • Fiebre inexplicable o infecciones que no desaparecen.
  • Dolores de cabeza frecuentes, a menudo con vómitos.
  • Cambios repentinos en los ojos o la visión.
  • Pérdida de peso inexplicable y continua.
  • Fiebres recurrentes y persistentes sin motivo aparente.

Otro tipo de síntomas también son posibles según el tipo de cáncer. Así, como también es posible tener varios de estos síntomas y no tener cáncer. Por eso, lo mejor es acudir a tu pediatra de cabecera si tú o alguien de tu familia detecta algo inusual o raro en la salud de tu pequeño.

¡Buena Suerte!

7 actividades divertidas e inusuales para hacer con los niños en el verano

Llegó el verano, el calor y las vacaciones de los niños. Y junto con ellos llegan también largas horas de no hacer nada, varios “estoy aburrido” y si eres neuromadre como, yo la desesperación por que tus hijos hagan algo útil con su vida y no se la pasen tirados en la casa como amebas. Por supuesto, y obvio si eres neuromadre ya los matriculaste en talleres o academias de verano… pero igual (como eres neuro) te parece que son tantas horas “ muertas” y que hay tantas oportunidades de pasarla bien, enriquecerse y aprender que no las puedes desperdiciar.

Y por supuesto, para lograrlo cuentas con el apoyo de tu amiga, la más neuro de todas – yo- que ya investigué lo qué hay para hacer y he elaborado una lista con las 7 actividades más divertidas e inusuales para hacer con los niños este verano:

Niña en la playa
  1. Hacer un volcán 🌋 de arena. Es súper fácil de hacer, no necesita ingredientes complicados y aprovechando que la playa está acá cerca es un súper plan para las tardes de verano. Hacer volcán arena clic acá.
  2. Decorar conchas con sharpies. ¿En serio eso te parece inusual y divertido neuro? Sí ya sé es la típica recolectar conchas pero… pintarlas con sharpies y hacer sus propios diseños estoy segura que es algo que no sabían. Es al toque, quedan lindas y garantiza hoooras de diversión.
  3. Hacer slime de arena. Esta te apuesto que no la sabías. Si aún no estás harta del slime te dejo la receta acá: slime de arena
  4. Visitar alguno de los parques de agua de nuestra querida ciudad capital (me refiero a Lima, Perú). Y no sólo incluye el circuito mágico de agua, que ya es un clásico, si no varios otros con toboganes y piscinas de primera. Clic acá para ver lista de los top.
  5. ¿Qué tal una noche de miedo y cultura como un plan divertido e inusual para el verano? Ahora que los chicos se pueden levantar más tarde, también se pueden acostar más tarde ¿no? El tour del miedo es una opción ideal. El recorrido nocturno al Cementerio Presbitero Maestro realmente vale la pena. Para averiguar costos y horarios vayan acá: tourdelmhttps://tourdelmiedo.com.pe/presbitero-maestro.html
  6. Hacer una cápsula del tiempo. Consigan una lata grande (puede ser la de galletas) un periódico del día, revistas, cosas significativas de esta época, una foto de uds. actual y listo! Entiérrenla en algún lugar. Luego las próximas vacaciones ya tienen otra cosa divertida que hacer desenterrando su cápsula. 😉 O pueden desenterrarla muchos años en el futuro y ver cómo han cambiado las cosas.
  7. Y finalmente, una que pueden hacer varias veces y en los momentos de máximo calor y aburrimiento: crear tu propia piscina colorida ¿Cómo? Llena la tina de más grande de tu casa con agua, llénala de juguetes (qué resistan el agua obvio) y listo! Si tú tina es blanca para un plus de color le puedes echar tinte vegetal, esos tientes para alimentos. Y voila, ya tienes tu piscina casera!

Bueno, esas son las 7 actividades más divertidas y creativas que se me han ocurrido hacer este verano con mis hijos. Si tienen otras más divertidas o alguna modificación interesante de las de arriba compartan el dato en sus comentarios. 👇🏼

No soy amiga de mis hijos

Nunca lo he sido, ni lo quiero ser. Tampoco soy amiga de mis padres, no gracias. Tengo mis propios amigos que son gente más o menos de mi generación con los que comparto muchas cosas en común además de aficiones y momentos felices. Tampoco aspiro a ser amiga de mis hijos en un futuro (como cuando sean más grandes) ni a que me cuenten toda su vida y milagros. No, no quiero eso.

No soy amiga de mis hijos

Quiero que mis hijos confíen en mí y compartan conmigo sus alegrías y sus penas, sus miedos y preocupaciones que me pidan consejos en los temas en los que creen que los puedo ayudar, claro que sí. Pero, también quiero que sepan que existe una autoridad a la que deben respetar y adherirse; hoy somos su papá y yo en casa y  sus profesores en el colegio, más adelante serán sus jefes en el trabajo, las leyes y normas del estado…

Y ¿por qué? ¿por qué no quiero ser amiga de mis hijos? Quizá pensarán que estoy (más) loca que lo acostumbrado, pero no. No lo estoy. Siempre he pensado así porque siempre he creído en esta frase que leí hace mucho tiempo atrás: “los niños cuyos padres son sus amigos, se quedan huérfanos”. Los niños (los adultos también) necesitamos amigos, claro que sí, pero por sobre todo necesitamos tener madres y padres. Madres y padres que brinden estructura y arraigo a nuestra vida, madres y padres que nos orienten y guíen.

La figura de los padres es (debe ser) una de orientación y autoridad (no autoritarismo). Somos los padres quienes, con límites positivos, orden y respeto otorgamos a los niños la estructura, solidez y continuidad que necesitan para desarrollarse con seguridad y confianza en el mundo. Somos nosotros quienes debemos orientarlos, corregirlos y educarlos. Pero, si nosotras – sus madres – le ofrecemos a nuestros hijos ser sus amigas (con la esperanza que nos confíen todo) ¿Dónde queda la tan necesaria figura de madre? ¿Y si lo mismo hace el padre?

Nuestros hijos pueden tener miles de amigos: en el colegio, el barrio, los deportes, la vida, etc. pero sólo tendrán una madre (y padre). Por supuesto, que la relación entre los padres y los hijos debe ser cercana, abierta, afectuosa, flexible, sincera y comunicativa (“soy tu mamá, puedes contar conmigo, yo te puedo ayudar…) Con un amigo, las cosas son diferentes pues un amigo es un igual. A un amigo puedes remplazarlo o incluso apartarlo. Si nos convertimos en amigos de nuestros hijos los estamos dejando sin el referente de autoridad que necesitan para crecer de forma sana.

Ahora, no vayan a creer que yo creo que las relaciones entre padres e hijos deben ser estrictas y autoritarias. Para nada. Creo firmemente que las relaciones entre padres e hijos deben ser cercanas, flexibles, comunicativas y afectuosas. Creo también que deben estar basadas en la confianza y el respeto mutuo.

No soy amiga de mis hijos

Pero esto no significa que debamos ser sus amigos a toda costa pues, al intentar serlo corremos el peligro de confundir los roles: un amigo es el “compinche”, el cómplice, el igual; mientras que el padre es el orientador, que establece límites, corrige, educa y por supuesto, alaba cuando es necesario. Si somos sus amigos ¿Cómo los vamos a corregir cuándo la circunstancia lo amerita? ¿Reconocerán la autoridad que los años y la experiencia nos dan cuando les hacemos recomendaciones o les damos consejos?

Es por eso, que creo firmemente que hago bien en no ser amiga de mis hijos. Mis hijos no necesitan más amigos de los que ya tienen o pueden conseguir… ellos necesitan una mamá y esa soy yo.