La carga mental de la maternidad

Estás agotada después de un día intenso (en general, tus días son siempre intensos) te metes a la cama muerta de cansancio, pero tu mente sigue trabajando: repasando todo lo que hiciste ese día y todo lo que dejaste de hacer. Si estás muy cansada tomas nota mental de tus pendientes, si no estás muy cansada y eres una neuromamá como yo, corres a apuntarlos a tu agenda para no olvidarte (igual y seguro que se te olvida algo).  

A la mañana siguiente, lo mismo: te levantas pensando en las mil cosas que hay que hacer para la casa (compras, menú, limpieza, arreglo, trámites) y para tu familia (tareas, deportes, agendas, comunicaciones con el colegio, con otros padres y varias cosas más) incluidas sus necesidades emocionales. Sales a trabajar, a hacer tus cosas, pero siempre con estos pendientes en tu mente. Están ahí cuando te acuestas, están ahí cuando te levantas.

Todos estos pendientes que rodean el cuidado del hogar y la atención de todos los seres vivos que habitan en ella (incluidos mascotas y plantas), todo este trabajo no remunerado e intangible (que siempre recae sobre las mujeres) se conocen como ¨trabajo invisible¨. Un trabajo que mientras esté bien hecho nadie lo nota (pero, al segundo que algo falla sí que lo notan) se conoce como ¨carga mental¨.  Una carga que habita la mente de todas las mujeres y se vuelve más pesada una vez que nos volvemos madres.

Carga Mental Maternidad

Y ¿por qué esta carga mental se vuelve más pesada con la maternidad? Porque queramos o no y a pesar de que cada día hay más padres comprometidos en la crianza de sus hijos, el grueso de la responsabilidad y dirección en la crianza recae sobre nosotras las madres. Somos nosotras las ¨CEO¨ de la empresa hogar. Somos nosotras las que constantemente pensamos en todos los pendientes y organizaciones logísticas que tenemos que hacer para los chicos y la casa. Por ejemplo, mientras escribo esto miro la hora y pienso: ya son casi las 2:00 p.m. debo recoger del cole a mi chiquitita, traerla a casa, llevarla al pediatra. Escoger ropa abrigada porque por el doc hace frío. Veo la ropa un poco chica, ya toca revisar las ropas de todos y ver qué les queda para el cambio de temporada. Lo mismo los zapatos. Me tengo que ir, bajo a disponer el almuerzo (del menú semanal que ya organicé el lunes)  y veo que ya se acabaron varias cosas, así que tengo que volver al supermercado. Voy después del doc. Me voy con mi otra hija, debo coordinar su nuevo horario de terapia también. Aprovecho ahí un momento madre-hija, no quiero que se me resienta. Uy, entonces me va a faltar mi hijo mayor. Hoy imposible. Mañana. Lo acompaño al tennis y aprovecho coordino las invitaciones del cumple de mi hija y avanzo mis pendientes de chamba…

Y así todo el día, todos los días.

Esta es la carga mental. El tener bajo tu responsabilidad la administración, coordinación, planificación (e incluso) la ejecución de las actividades, eventos, invitaciones, temas médicos y necesidades educacionales y emocionales de los hijos y el hogar. 

Nuestras parejas nos pueden ayudar y claro que lo hacen. Pero, nosotras les tenemos que decir el cómo, cuándo y dónde. Y, muchas veces, es tan pesado y complicado tener que dar tantas instrucciones que preferimos ahorrarnos el trámite y prescindir de su ayuda. Es tal como lo describe Emma Clit en sus cómics, si estuviéramos en una corporación nosotras seríamos las ¨líderes del proyecto¨ y nuestras parejas serían nuestros subalternos. Pues, al final ¨el proyecto hogar¨ es nuestra responsabilidad. Y por eso, no hacen nada extra de lo que específicamente les hemos pedido.

Y este es el motivo por el que hablar de la carga mental de la maternidad es importante, porque existe, porque pesa y  porque, como pasa siempre cuando te ascienden a líder de proyecto, dejas de tener tiempo para ejecutar las acciones del proyecto porque no puedes hacerlo sola. Pero, las madres no podemos permitirnos el no participar ejecutivamente en el proyecto hijos. Debemos hacerlo, aunque la carga mental sea pesada. Aunque no sea compartida, aunque necesitemos ayuda.

Una nana peruana en Dinamarca

Ojo que esta solo es la primera parte de las aventuras de esta nana peruana en Dinamarca.

Como muchos ya deben saber (y si no saben les cuento) la semana pasada estuve en Dinamarca, Copenhague acompañando y ayudando a mi hermana menor con su recién nacido. Llegué justo un día después que mi sobrino cumplió dos semanas de vida y estuve por 8 días. Fueron días intensos y hermosos (como lo son con los recién nacidos) y también muy ilustrativos pues, pude notar en (casi) primera mano las diferencias culturales que existen en el cuidado y trato de la madre y el recién nacido entre Perú y Dinamarca.

Como socióloga (y nana experta cama adentro) soy consciente que la socialización, cuidado y crianza de los niños así como el trato a las parturientas y puérperas varían de cultura en cultura según el contexto en el que estemos. Sin embargo, me sorprendió mucho notar de primera mano esas diferencias cuando llegué con todo mi conocimiento de madre de 3 limeñitos de clase alta, a cuidar a un bebé danés de clase media. 

Lo que más me sorprendió fue el cuidado del recién nacido. En Lima, Perú en las clínicas privadas es parte del ritual que bañen al bebé al frente tuyo, es más el baño se suele dar el día que toca el alta de la clínica y así te llevas a tu recién nacido bien bañadito. Es una recomendación general bañar al bebé diariamente y siempre a la misma hora. Mejor aún si el baño lo haces parte de la rutina de sueño. En Dinamarca, la recomendación profesional es bañarlo 2 veces por semana pues los aceites y grasas naturales que segrega la piel del bebé lo protegen. Si la mamá  quiere bañarlo un poquitín más o menos seguido, está bien. Personalmente, me hubiera gustado que me dijeran eso cuando era primeriza (y no una nana experta) y temblaba bañando a mi recién nacido mientras rezaba para que no le caiga agua en el cordón umbilical.

Algo súper interesante también, es el uso de los famosos guantecitos para que no se arañen la carita. Mi hijo mayor los odió desde el día uno y yo también, pero acá en Lima son tan comunes que le llevamos a mi hermana un par. La enfermera al ver al bebé con los guantes le dijo a mi hermana que le daba pena que su bebé los use pues las primeras semanas de vida los niños solo tienen tacto en las manos y la boca, y suelen chuparse las manitos para sentir. Además, las uñas del recién nacido no se cortan, se liman con aceite de bebé y créanme que con esto es suficiente (otra cosa que me hubiera gustado que me digan cuando nació mi primer hijo).

Finalmente, creo que lo que más nos sorprende a los limeños es el hecho que los bebés salen a la calle desde el día uno (obvio, siempre que la mamá quiera/pueda) pues hay una idea generalizada que al aire libre (no importa si es el más crudo invierno) los niños descansan mejor, se relajan más y el aire fresco los fortalece. Así que es común ver (sea invierno o verano) en parques, terrazas y zonas al aire libre a bebés tomando siesta bien comoditos en sus coches.  Y eso no es todo, si la mamá y/o el papá quieren tomarse un café o comerse un snack la norma manda dejar a los bebés dentro del coche durmiendo fuera del local. ¿QUÉ hablas? Explícate. O sea, mientras mamá come en calma, el bebé se queda afuera del local con su monitor tomando su siesta. Cuando se levanta mamá sale a verlo (aunque créanme eso de las siestas más largas al aire libre es cierto). Y no ha habido casos de robos ni secuestros de niños por hacer esto. 

¿Qué les parece? Hay muchas costumbres danesas en la crianza de bebés que creo que adoptaría feliz de la vida ¿Uds? O ¿quizá a alguna otra de algún otro lugar del mundo?

¿Existe la intuición materna?

¿Desarrollamos las mujeres un sexto sentido una vez nos convertimos en madres? ¿Nos llega con los hijos una intuición más poderosa? ¿En verdad existe la intuición maternal, el sexto sentido materno o como le quieran llamar?

¿Existe la intuición materna?

Hace unos días leí un texto de Nath de Soy mamá y no me compadezcas dónde señalaba que era una devota creyente de la intuición materna ¿por qué? Porque era un sentimiento, un “feeling” que le venía desde las entrañas y aunque no sabía como explicarlo, le hacía comprender e incluso predecir muchos temas y situaciones de sus hijos. Esta intuición incluso, la llevó a hacer caso omiso de las recomendaciones de su pediatra y a prevenir una complicación de la enfermedad de su hijo.

Según los entendidos en temas de maternidad, la intuición materna sí existe y se define como la “habilidad que tienen las madres para conocer, comprender o percibir algo con relación a sus hijos de manera clara e inmediata, sin saber cómo ni porqué”.

La intuición femenina siempre ha existido y más aún la materna. El problema está en que ahora, con tanta información de tan fácil acceso y tantos especialistas y expertos a los que poder consultar distintos temas sobre hijos, maternidad, desarrollo infantil, etc. Dejamos de escuchar a nuestro yo interior; dejamos que nuestras inseguridades maternales nos ganen y no le damos cabida a nuestra sabiduría práctica e instintiva y sin querer, apagamos nuestra intuición maternal, ese sexto sentido que desarrollamos gracias al fuerte vínculo que establecemos con cada uno de nuestros hijos. Dejamos de oír el conocimiento que hemos adquirido gracias a la conexión única con nuestros hijos para escuchar los consejos de otros. Ese conocimiento, ese vínculo único es el que nos otorga el sexto sentido maternal que nos es tan útil.

Personalmente, también creo en la intuición materna. Esa intuición que te hace saber con solo una mirada a tu hijo si las cosas están bien o mal; o si esa persona es un buen o mal amigo, enamorado o candidato. También se manifiesta como una sensación de angustia o fastidio que no te suelta cuando presientes que tu hijo querido no la está pasando bien en algún lugar (o algo malo le está pasando) incluso cuando tú estás a miles de kms de distancia. Esta sensación no te deja tranquila hasta que lo resuelves.

Esas sensaciones que no sabes cómo explicar racionalmente pero que sin embargo te dan muchas respuestas y certezas sobre el bienestar y la seguridad de tus hijos. Eso es para mí la intuición materna.

¿Qué es para uds. la intuición materna? ¿También creen que existe?

La salud mental y la maternidad

Salud mental madresEl 10 de octubre (hoy) se celebra el día de la salud mental. Este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto el foco en los jóvenes y en la prevención y tratamiento de enfermedades mentales. Pues, como señala en su último informe: “La mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, pero en la mayoría de los casos ni se detectan ni se tratan (…) en los adolescentes la depresión ocupa el tercer lugar [y] el suicidio es la segunda causa de muerte entre los 15 y los 29 años”.

Y acá en NeuroMamá celebramos la importancia de este día enfocándonos en la prevención y el cuidado de la salud mental de las mujeres, específicamente de aquellas que son madres, pues se sabe que la incidencia de los trastornos mentales es mayor en las mujeres que en los hombres y de acuerdo con médicos como el Dr. Luis Sandoval —especializado en psiquiatría y vinculado a Kaiser Permanente Santa Ana – California (entrevistado por el diario La Opinión el 13 de mayo del 2018): “Situaciones estresantes, como el ser madre de niños pequeños, aumentan la probabilidad de que la mujer experimente depresión u otros trastornos. Él señala, que esto se debe, ya sea, por el estrés familiar que se crea cuando llega al mundo un nuevo integrante de la familia o el ideal imposible de la “madre perfecta””.

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Tips para mantener tu Salud Mental de Madre

El 10 de octubre se celebra el día mundial de la salud mental. Este año el foco está en los jóvenes y su salud mental en un mundo en transformación. Y como no puede ser de otra manera, esta NeuroMamá se preocupa por la salud mental de las jóvenes (siempre jóvenes) madres pues, no hay niños felices sin madres felices y tranquilas. En ese sentido, debemos hacer de nuestra salud emocional una prioridad. 


El estrés y la ansiedad son los males más comunes de este mundo moderno y son los que más atacan a las mujeres (madres o no madres) de hoy. Los síntomas causados por estos males modernos pueden llegar incluso a afectar nuestra salud mental y emocional, por lo que debemos priorizarla y tomar medidas simples para vivir una mejor vida y disfrutar más de ella.

Así que para combatir estos males y atender nuestra Salud Mental de madres la cual – no lo podemos negar – no siempre está tan bien cuidada como deberíamos; les dejo estos #NeuroTips que nos ayudarán a hacer de nuestra salud emocional y mental una prioridad.

Espero que estos tips les sean tan útiles a Uds. como a mí. He empezado hace poco a hacerlos todos y de verdad que me están ayudando muchísimo. (Siéntanse libres de descargar y compartir la siguiente imagen). 

Salud mental para madres
Como madres debemos priorizar nuestra salud mental y emocional.

Milagros Sáenz de NeuroMamá Blog en Youtube

Hola soy Milagros Sáenz creadora del blog NeuroMamá, y en esta ocasión les comparto una interesante entrevista que me realizó Tatiana Cuadros (Tatiana Coach) en su canal de YouTube: #TatianaCoachTV.

En la entrevista con Tatiana hablo sobre la creación de mi blog NeuroMamá, el porqué del nombre, los temas que se tratan y el trabajo que significa manejar un blog. También conversamos sobre mi libro: Ser Madre y sus Dilemas – producto de una investigación sociológica de casi 2 años – y las expectativa neuróticas de las madres consecuencia del contexto social en el que vivimos.

¡No se la pueden perder!  (clic en la foto para ver la entrevista completa)

Milagros Sáenz NeuroMamá Blog

¿Primero tú, o primero tus hijos?

¿Ponerte a ti primero te hace una mala madre?
Esto es lo que se preguntaba una amiga mía en su Facebook hace unas semanas atrás: ¿Primero tú, o primero tus hijos? Es una pregunta válida pues, como mujeres y más aún, como madres – siempre nos enseñan y educan para poner a nuestros hijos primero. Ellos son y deben ser nuestra prioridad siempre, sin importar nuestras circunstancias. Y si en algún momento no lo hacemos, si no los ponemos a ellos antes que a nosotras, seremos juzgadas y catalogadas como “malas madres”.
Y es que no son solo las historias de amor maternal con las que hemos crecido, esas que ensalzan el amor de una madre hacia su hijo, si no también están los programas de TV donde la buena es una madre abnegada y la mala de la novela no tiene hijos, o si los tiene simplemente los ignora peor que a un trapo; si no, son también los avisos comerciales que subliman y hacen hincapié en el amor y sacrificio de las madres y por supuesto, están nuestros familiares y amig@s que de alguna u otra manera nos señalan y recuerdan que la norma correcta, el deber ser es poner a nuestros hijos primero, siempre.  
Happy Woman jumping into the ocean

Por todo esto, para muchas de nosotras, ponernos primero es sumamente difícil y viene con mucha culpa. Pero, como bien señala mi amiga (toda una revolucionaria de la maternidad, dicho sea de paso) es necesario e incluso, saludable ponernos a nosotras primero. ¿Por qué? Por simple lógica: yo tengo que estar bien, para que la gente que depende de mí (léase, mis hijos, y en mi caso particular, marido y hogar) estén bien.  

Primero, debo estar bien yo, saludable yo, contenta yo, tranquila y satisfecha con mi vida yo, para poder estar bien con ellos y con el mundo en general. Esto no es ser egoísta, para nada esto es – en mi opinión – ser conscientes de nuestra propia importancia.
Ponernos a nosotras primero, no nos hace malas madres, no nos hace egoístas. Nos hace personas conscientes de nuestro valor. Por supuesto, todo en su real dimensión. Si mi hijo o hija tiene alguna emergencia o está pasando por un momento difícil, naturalmente mi dedicación y atención irá prioritariamente hacia él o ella. Pero, como pauta de comportamiento diario yo debo estar primero. 
Nosotras como personas, como individuos, necesitamos nuestros espacios propios y éstos deben ser significativos y respetados. Si nosotras no nos damos importancia y no nos preocupamos por nuestras cosas ¿quién lo va a hacer? Necesitamos ser nuestra prioridad. ¿Cómo pretendemos enseñarles a nuestras hijas a que se amen y respeten, si nosotras no lo hacemos con nosotras mismas? La única manera de enseñar respeto, transmitir felicidad y educar en amor y comprensión es viviendo esa felicidad, sintiéndonos amadas, importantes y haciéndonos respetar. 
Primero yo, pues ¿no? O ¿Uds. qué opinan?

Varicela: Todo lo que debes saber

*Edición Especial 

Los casos de varicela que se han reportado en el país en las últimas semanas nos dejan muy preocupados. Esta infección tan común y aparentemente inofensiva, se llevó la vida de 6 niños en el departamento de La Libertad, así que para calmar nuestras dudas les traigo estas preguntas frecuentes.
¿Qué es la varicela? ¿Cuáles son sus síntomas?
La varicela es una infección viral que se presenta sobre todo en niñ@s menores de 10 años. Es producida por el virus Varicela zóster. Sus síntomas son: malestar, cansancio y fiebre, la aparición en todo el cuerpo de manchas rojizas que luego se convierten en ampollas que causan una intensa picazón.
¿Cómo se contagia la varicela?
El contagio se produce por el contacto con el líquido de las ampollas, la saliva y las secreciones respiratorias que son transportadas por el aire, especialmente cuando el enfermo tose o estornuda. También se contagia al estar en contacto con objetos que han sido contaminados. Es por eso que los niños con varicela deben ser aislados y sus utensilios separados. Es sumamente contagiosa, el 90% de las personas expuestas (que no la hayan tenido antes) desarrollarán la enfermedad.
¿Una vez el niño está contagiado cómo se lo trata?  
Básicamente con paracetamol. El ácido acetilsalicílico (conocido como aspirina) queda prohibido, así como el ibuprofeno y los polvos, las cremas y los antihistamínicos tópicos (en crema).
 ¿Qué hacer cuando aparecen las lesiones en la piel?
Paliar la molestia producida por la picazón para evitar que se rasque.
¿Cómo?
Bañándole en agua tibia sin jabón, baños de avena, aplicar paños húmedos de agua tibia en las zonas más afectadas, colocarle una loción humectante, además de cortarle las uñas y asegurarse que estén siempre muy limpias, lavarle las manos con frecuencia (si es un bebé es recomendable ponerle manoplas o guantes de algodón). También es aconsejable vestirlos cómodos y frescos con ropa ancha de algodón (para evitar roce). Durante la varicela evita que se exponga al sol, aunque sí es bueno que le dé el aire, porque acelera la curación de las llagas.
¿Puede complicarse la varicela?
Muy pocas veces. Lo más frecuente es una sobreinfección bacteriana en la piel a causa del rascado. Son muy poco habituales las complicaciones que afectan al sistema nervioso, las que producen neumonía y las que provocan una peligrosa enfermedad llamada síndrome de Reye.
El doctor Dante Nicho, gerente del Hospital de la Solidaridad, señala que las complicaciones frente a esta enfermedad se dan por dos motivos:
1.       Por un bajo sistema inmunológico – bajas defensas del organismo; común principalmente en niños con desnutrición. Esto podría derivar en una neumonía pues la bacteria ataca las vías respiratorias.
2.       Por la piel: al rascarse excesivamente las ampollas, podrían infectarlas provocando así que las bacterias ingresen a la piel y termine con una infección generalizada. Es por esto, que el Dr. Nicho recomienda siempre mantener la higiene en los niños que estén pasando por el proceso de la enfermedad con las uñas muy cortas y limpias. (Fuente clic acá)

¿Cómo se previene el contagio de la varicela? 
Básicamente evitando el contacto con la persona infectada. Se debe aislar al niño que está pasando la varicela: no puede ir al colegio, ni a lugares donde haya otros niños, cuando vaya al pediatra es necesario que se le comunique que el niño está yendo por esta enfermedad. Separar sus cubiertos y juguetes.

Otro modo de prevenir la varicela es la vacunación. Ésta se realiza a partir del primer año de edad. Sin embargo, la vacunación para varicela no está incluida dentro de la cartilla nacional de vacunación por lo que los padres deben adquirirla de forma particular. 

¿Cuál es la población de riesgo para esta infección? ¿Qué pasa si se contagian? 
La población de riesgo son: bebes menores de 12 meses, mujeres embarazadas (sobre todo durante el primer trimestre) y adultos en general (para quienes los síntomas suelen ser más molestos). En estos casos el proceso es más agudo y suele ir acompañado de otros síntomas como desasosiego, fiebre alta, dolores de cabeza e inapetencia. Es necesario que estos pacientes críticos vayan inmediatamente al médico si sospechan que tienen la enfermedad. Si la embarazada está cursando el primer trimestre de gestación, la varicela puede afectar al feto. De otro lado, la varicela en niños menores de tres meses, es muy peligrosa y se aconseja su visita inmediata al pediatra.

¿Es posible volver a contraer la varicela si ya se la tuvo con anterioridad? 
No. La varicela sólo se contrae una vez en la vida. El organismo queda inmunizado para siempre contra ella. Pero, el virus de la varicela no desaparece, queda adormecido y podría manifestarse, en la adultez, como un herpes zóster.

Si mi hijo ya tuvo varicela, ¿Debe vacunarse? Si el/la niñ@ ha sido diagnosticad@ claramente de varicela, NO debe vacunarse.
Recuerden que lo más importante en estos casos es la PREVENCIÓN. Si un niño presenta fiebre de 38 grados o más durante dos días, es necesario llevarlo de inmediato a un establecimiento de salud para su control y así evitar posibles complicaciones. 

Ser madre y sus dilemas – Milagros Sáenz y Stella Santiváñez

¿Cómo viven, sienten y practican su maternidad las limeñas de hoy?
Este libro escrito por quien les escribe (Milagros Sáenz) junto con Stella Santiváñez intenta retratar el significado de la maternidad en la Lima de hoy, plasmar los retos que trae consigo el ser mujer y el ser madre actualmente. Indagamos, preguntamos y nos cuestionamos cómo es que practican, viven y sienten su maternidad las limeñas en la actualidad.
Desde la sociología, recogemos diversos testimonios que nos indican que el ser madre va más allá del acto biológico. Es decir, implica más que el acto de parir pues trae consigo una serie de mandatos sociales y culturales que se imponen como verdades absolutas sobre las mujeres una vez somos madres imponiéndonos como válida y única una determinada manera de ser, sentir y vivir la maternidad. La sociedad nos comanda a expresar y ejercer nuestra maternidad de una determinada manera. Así, las mujeres – una vez somos madres – nos damos cuenta que ingresamos a un sub-mundo en dónde prácticamente (por no decir, todos) nuestros actos están regulados y se espera deben ser de cierta manera. La sociedad supone, asume y espera que nos comportemos de determinada manera una vez somos madres.
Cover of the book: Ser Madre y Sus Dilemas Milagros Sáenz y Stella Santivaez
Esto, genera mucha culpa y pesadumbre en aquellas mujeres que sienten y/o ejercen su maternidad de una manera distinta al resto. Aquellas que sólo quieren un hijo, aquellas que trabajan a tiempo completo porque su trabajo las hace feliz (y no por necesidad económica), aquellas que prefieren ir a la peluquería en vez de acompañar a sus hijos a una fiesta infantil, e incluso aquellas que NO quieren ser madres.
Cover of the book Ser madre y Sus Dilemas Milagros Sáez Stella Santivañez

Y este “deber ser” no sólo nos indica cómo debemos comportarnos, sino también como debemos sentirnos y sentir con respecto a nuestros hijos. Debemos amarlos desde el minuto que nos enteramos que vamos a ser madres, es más, debemos incluso amarlos y desearlos antes de ser madres, pues es así el instinto maternal, el amor materno no tiene límites y – se asume – todas queremos y estamos llamadas a ser madres. Nada más lejos de la realidad cómo podremos observar en el libro.

Lo interesante del libro es que rompe con estos mitos y nos muestra una maternidad real y actual. Nos muestra lo complejo de la maternidad, nos muestra que el ser mujer y madre es único y distinto en cada mujer, así como únicas y distintas somos todas las mujeres. Nos muestra que no hay una forma “ideal” de ser madre, que el “instinto materno” no existe como tal y que cada mujer siente y expresa esta maternidad de una manera distinta y ninguna es mejor o peor que otra. Simplemente, son distintas y “El amor maternal es sólo un sentimiento humano. Y es, como todo sentimiento humano, incierto, frágil e imperfecto[1]”.


Si te pareció interesante esta pequeña reseña del libro, quieres saber más al respecto y/o quieres tener tu copia del libro ya y además aprovechar la oferta por estreno. Ingresa a la fan page del libro: Facebook.com/SerMadreysusDilemasLibro  o escribe a: pedidos.sermadreydilemas@gmail.com



[1]Elizabeth Badinter