Que empiece por mí

Creo que no me equivoco cuando digo que todos los padres queremos criar hijos que se conviertan en adultos felices, plenos, buenos y honestos. Les enseñamos a decir gracias y por favor, a ser corteses, a respetar, a cumplir las reglas. O al menos lo intentamos. Nos esforzamos por criar gente de bien. Queremos que cuando crezcan sean adultos civilizados, confiables, empáticos y ¿por qué no? simpáticos también, buenas personas en general. Nos preocupamos muchísimo por la educación de nuestros hijos también; que los profesores sean los adecuados, que nuestro dinero se invierta en mejoras para el colegio y en capacitaciones para los docentes. En fin, queremos lo mejor para nuestros hijos.

Y eso está muy bien.

Pero, querer lo mejor y darles lo mejor viene también con enseñarles lo mejor, ser el mejor ejemplo posible, ¿no? Continuar leyendo “Que empiece por mí”