¿Lo estaré haciendo bien?

Es la pregunta  que – tarde o temprano – nos ronda a todas las madres. No importa si eres una primeriza con un recién nacido en brazos o una experta mamá de 3: ¿Lo estaré haciendo bien? es una pregunta que de cuando en cuando nos acecha.

Personalmente,  en los últimos días me está rondando la cabeza constantemente, más de lo que solía en los días pre covid19 y especialmente en los días difíciles del #homeschoolencuarentena pero, no sólo en esos días sino también en los días más tranquilos como hoy.

¿Lo estaré haciendo bien?

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La educación virtual no es para todos

El fin de semana me llegó un email de la profe de baile de mi hijita (9 años) invitándola a matricularse a las clases de baile que se están dictando de manera  virtual como parte de la curricula escolar. Este correo me hizo recordar lo mucho que ella disfruta(ba) el baile y lo bien que le hacía tener una actividad dentro del colegio en la cual destacaba. Mi hija era feliz bailando y, se sentía bien haciéndolo.
El año pasado se metió con mucho entusiasmo a la actividad vía zoom pero, para ella, fue una gran desilusión: no podía ver a sus amigas, no podía ver a las profes, el internet fallaba, no escuchaba bien ni la música ni las indicaciones y la bulla de las otras bailarinas la distraía y no le salían los pasos como ella quería. Intentó seguir la clase varias veces incluso llorando de la frustración; quería bailar, quería estar con sus profes a las que quiere tanto, quería seguir la clase pero le costaba demasiado. Al mes se retiró con el corazón roto.

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Mamá, tu también te estás adaptando

Miércoles 3 de marzo
Todo el día de hoy me he sentido súper frustrada pues, desde el lunes no hago deporte, no avanzo mis pendientes, no he podido avanzar un párrafo de mis lecturas y tampoco he podido abrir mi compu ni avanzar mis proyectos y para colmo, me paso haciendo compras para la casa todos los días ya que, por algún motivo, siempre falta algo.
En la tarde, mientras correteaba con encargos le conté a mi hermana mi frustración por no poder avanzar mis lecturas y proyectos, mi trabajo tan querido en el que tengo varios pendientes que han quedado estancados y me dijo: “pero, obvio, tú también te estás adaptando” y me quedó muy claro: yo también me estoy adaptando al homeschool en cuarentena,  yo también estoy teniendo que readaptar mis rutinas, cambiar mis horarios y distribuir mis actividades. También debo darme un respiro y un espacio. Mucho de lo que he trabajado en mis talleres de crianza en consciencia,  meditación y similares en el confinamiento se trata de tratarme a mí con el mismo cariño y comprensión con el que trato a los demás.
Así que, esta frase que me dijo mi hermana casi sin querer, me quitó un tremendo peso de encima y me ha permitido recordar un tip que me dio mi psicóloga hace ufff (mil años) cuando me sentía improductiva: anotar todo lo que he hecho ✅ y recordarlo, revisarlo y anotar más cuando me siento improductiva y lo comparto por acá para no olvidarlo y por si a alguien le sirve.
En estos 3 días he instalado una nueva impresora desde  cero y un nuevo router; he configurado 3 nuevos correos, 2 cuentas de zoom y rehabilitado 2 laptops y un iPad, imprimí horarios y además compré accesorios nuevos y reciclé/doné los viejos, y conseguí que el servicio técnico de Lenovo reciba la laptop malograda de  mi hijita, sin contar mis actividades diarias de #amadecasaymadre
Esta vez, la vuelta al cole sí que me ha pegado duro (creo que incluso más que a mis hijos) pero, ver lo que he hecho y reconocer que también me estoy adaptando y necesito un tiempo para hacerlo me da ánimos.
Con fe y este año volvemos a la presencialidad o me gradúo como servicio técnico multi marca. Ya les paso mi contacto 🥲.
Puede ser una imagen de una o varias personas y texto que dice "กaL mamá TU también te estás adaptando @neuromamablog"
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Hermanos para toda la vida

Hermanos en las buenas, malas y en las pandemias
Ayer fue una mañana de locos. Se acerca el primer día de clases y andamos (sí, todos en casa, incluyendo padres, mascotas y niños) bastante alterados, entre el calor, la decepción de un nuevo año virtual y el estrés intrínseco por la vuelta al cole, estamos bastante más alterados que de costumbre.
Necesitaba airearme y salí a comprar unas cosas extras para alegrar el almuerzo, en el camino de regreso a casa me encontré con esta imagen: mis dos hijos mayores juntitos sentados en una banca del parque comiendo dulces.
niños comiendo
Habían estado aburridos en la casa, molestando;  y yo los había mandado a freír monos poco antes de salir a hacer las compras para el almuerzo.
Siempre pensé (y sigo pensando) que el confinamiento prolongado y estricto de los niños era absurdo e innecesario  sin embargo, no puedo dejar de reconocer que algo positivo dejó en mi casa y es que mis hijos disfrutan su mutua compañía, comparten tiempo entre ellos, se buscan, son cómplices, juegan, se pelean, se amistan y se vuelven a pelear, son confidentes y amigos… son ¡hermanos!
Espero que mantengan esta armonía y hermandad por el resto de su vida, que sigan siempre los 3 unidos en las buenas, en las malas y en las pandemias.

Estilos de crianza y TDAH

¿Hay un estilo de crianza que beneficia más que otros a los niños y niñas con TDAH? ¿Cuál es este estilo de crianza? ¿Cuáles son los estilos de crianza en general y por qué hay un estilo que es el que más beneficia a los pequeños con TDAH? Y, si hay estudios que dicen que algunos estilos de crianza benefician a los niños con TDAH ¿también hay estudios que dicen cuáles son los que los perjudican?

El año pasado participé en el curso: Hijos, Familia y TDAH de @cidea.pe. En el curso, nos explicaron que existen 4 estilos de crianza y el estilo que más favorece el desarrollo sano y saludable de los niños con TDAH es el estilo democrático ya que brinda la seguridad y apoyo afectivo necesarios frente a errores e inseguridades comunes de los TDAH. Me quedé helada, no tenía idea de los estilos de crianza ni de que había algunos estilos que favorecían el desarrollo de los niños con TDAH y otros estilos, como el autoritario y el permisivo que no favorecen a los niños con este trastorno pues, no les brindan límites firmes ni utilizan estrategias adecuadas que les ayuden en el proceso de adquisición del autocontrol.

Pero, vayamos por partes. Primero, los 4 estilos de crianza y sus características:

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Mi experiencia como voluntaria para la vacuna covid19

Como parte de la fase 3 de estudios de investigación para la vacuna contra la covid19 de Oxford-Astrazeneca, el día de ayer, recibí mi segunda dosis. Todavía no sé si recibí la vacuna o un placebo, eso lo sabré más adelante cuando el estudio en  Perú termine. Si recibí placebo, me colocarán la vacuna (que ya fue aprobada) a la brevedad posible,  si recibí la vacuna soy una de las suertudas primeras personas en haber recibido una vacuna contra la covid19 en Perú. 

Varias personas me han preguntado cómo es que fui voluntaria, ¿qué hice para que me llamen? Les cuento que fue casi por casualidad, un día llamaron a mi esposo de la Clínica Internacional (encargada de conducir el estudio acá en Perú) preguntándole si él o alguien de su familia quería participar en los estudios de investigación de la vacuna. Yo dije que sí. Fui la única  de la familia que dijo 100% que sí, fue seleccionada y no se arrepintió en el camino. La verdad es que te hacen firmar un consentimiento informado que asusta pero, yo con mi fe en los ingleses y La Corona, sumado a que la aprobación de esta vacuna en el Reino Unido era casi un hecho, accedí.

voluntaria vacuna covid19

El día de la primera dosis te entregan el “consentimiento informado”, que es un documento que explica con mucho detalle cuál es la composición de la vacuna, los posibles efectos adversos, los casos negativos, lo que puedes esperar y cómo será el seguimiento de cada voluntario. Una vez terminé de leer ese documento (y luego de una larga espera) pasé con un médico que absolvió mis dudas, me hizo más preguntas y armó mi historia clínica. Luego, pasé a que me sacaran sangre (varios tubos, no miré) para observar diversos indicadores de mi sistema inmune. Luego de esto, me realizaron el hisopado para comprobar que no tuviera covid19 (salí negativo) y luego pasé al primer pinchazo. A las mujeres en edad fértil, además de esto, les hacen una prueba de orina para determinar que no estén gestando. Si das positivo en el test de embarazo no puedes continuar. 

Recibí la primera dosis sin mayor contratiempo, un poco de dolor de cabeza (creo que por el estrés del trámite previo) y dolor en el brazo que recibió el pinchazo por lo demás, todo bien. El protocolo indica que luego de recibir la dosis debes descansar por 30 minutos, al no tener ningún síntoma ni manifestación preocupante me dieron de alta. 

Durante los siguiente 29 días me monitorearon mediante un aplicativo que descargué en mi celular. Algunas personas lo hacen vía correo electrónico. Cada semana tenía que llenar una pequeña encuesta sobre mis síntomas y me mandaban alertas para que me comunique con el centro de investigación inmediatamente en caso presente fiebre o dificultad para respirar.

No tuve ninguno de los síntomas de alarma y 29 días después recibí la segunda dosis. El proceso fue mucho más rápido. Primero una evaluación médica, test de embarazo y muestras de sangre (de nuevo no sé cuántos tubos). Luego del pinchazo a descansar por 30 minutos, todo bien y me fui a casa. Pero, un par de horas después sí sentí como si me hubieran agarrado a palos: dolor de cuello, hombros y garganta (esa sensación de cómo querer resfriarse) aunque también puede haber sido producto del estrés ya que el malestar se me fue luego de tomar una siesta y comerme un par de brownies bien chocolatosos con una inka kola. 

Al día de hoy me siento muy bien, solo un poco de dolor en el lugar del pinchazo pero, nada más. No voy a negar que tuve un poco de miedo de participar en la investigación pero, estoy muy contenta de haberlo hecho y de alguna manera haber contribuido con la ciencia a encontrar un alivio para esta terrible pandemia. Y claro, más contenta ahora que esta vacuna Oxford-Astrazeneca ya fue aprobada para usarse en el Reino Unido.

5 cosas que debes saber sobre el cerebro TDAH

El fin de semana atendí el curso Hijos, Familia y TDAH dictado por Renzo Villanueva en CIDEA Perú. El curso me pareció excelente entre otras cosas porque trajo muchísima nueva información sobre el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) para mí. Según yo, yo ya lo sabía todo o casi todo al respecto (recuerden que soy devoradora de cursos y talleres) y lo cierto es que los últimos a los que había asistido no aportaron nada nuevo a lo que ya sabía.

Fueron varias cosas las que aprendí y que me ayudaron a entender cómo influye el TDAH en la forma de razonar y comportarse de quien lo tiene y de igual manera, me hicieron entender un poco mejor cómo apoyar a un familiar con TDAH. Quiero compartir con uds. las 5 que me parecieron más impresionantes y útiles y que, creo yo, hemos dejado de lado en la discusión sobre el TDAH en este blog:

5 cosas sobre el cerebro TDAH

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El TDAH la educación virtual y yo

En esta familia empezamos las clases virtuales la 3era semana de marzo. Han pasado ya más de 6 meses desde ese entonces y me encantaría poder contarles que las cosas con mi hija de casi 9 años con TDAH (moderado-alto del tipo inatento leer acá) están funcionando de maravilla, pero no es así. Las técnicas y tips especializados que compartí al inicio de la cuarentena ya dejaron de funcionar (click acá para leer: recomendaciones para homeschool a un niño con TDAH) y tampoco están surtiendo ningún efecto las técnicas de respiración y meditación que le enseño(aba) devotamente.

Educación virtual y TDAHComo madre de una niña con TDAH con un diagnóstico oleado y sacramentado hace ya tres años. Sé que hay días malos, buenos y terribles y sé también, que hay cosas con las que ella batalla el doble como, por ejemplo, la educación virtual.  Y en esta nueva realidad de educación remota ella necesita apoyo mío prácticamente para todo lo escolar; con todo y lo difícil que es, hago mi mejor esfuerzo.

Como ya me han dicho mis amigas educadoras, no me debo de sentir mal de brindarle apoyo a mi hija durante las sesiones de zoom y para hacer sus tareas pues – a largo plazo – ella va a lograr la autonomía necesaria para implementar por su cuenta las técnicas de estudio y herramientas de concentración que yo le enseño ahora (en teoría, al menos). Así que yo bien obediente reviso tareas, superviso y apoyo durante sus clases intentando interferir lo menos posible.

Como ya les dije líneas arriba, en la vida de madre de TDAH hay días malos, días buenos y días como los de hoy.

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Practicar la no interferencia

Como parte de un taller en el que estoy participando nos mandaron a ver la película The Shift (El Cambio) De Wayne Dyer (click acá para verla completa). La película es muy buena y resultó realmente inspiradora.  Entre las varias cosas que me resonaron hubo una que me llamó mucho la atención: la “no interferencia”.

En el caso de la película, el ejemplo utilizado era no interferir en el momento de diversión de los hijos. Pero, en general, la “no interferencia” en la crianza se refiere a soltar el control absoluto que (muchas veces) queremos ejercer sobre cada una de las actividades de la vida de nuestros hijos; se refiere a dejar fluir las cosas menores y rutinarias, aquello que nos desgasta y desgasta nuestra relación con ellos: dejarlos ser. Por ejemplo, no interferir en los deportes, actividades o hobbies que practican, en sus juegos/juguetes, la ropa que eligen, entre otras cosas.

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Trastorno por déficit de naturaleza durante cuarentena

¿Alguna vez habían escuchado sobre el síndrome por déficit de naturaleza? Yo no lo había hecho hasta esta cuarentena por covid-19 en la que empecé a leer sobre los efectos de la falta prolongada de contacto con naturaleza pues, soy consciente de los múltiples beneficios que trae el contacto diario y prolongado con la naturaleza, sobre todo para los niños.  Me preocupaba un poco la falta de aire fresco, contacto con plantas, árboles, naturaleza viva y el exceso de uso de tecnologías ahora durante este confinamiento que se ha vuelto indefinido.

Investigando al respecto me topé con este término acuñado por Richard Louv en su libro Last Child in the Woods (El último niño de los bosques), en el que señala que el trastorno por déficit de naturaleza es un síndrome que se produce por el exceso de uso de tecnologías (pantallas y similares) y el aislamiento que el uso prolongado de las mismas producen, aunado a la falta de contacto con la naturaleza (todo lo que está sucediendo en esta cuarentena eterna). Este trastorno está directamente relacionado con problemas de salud física y mental, trastornos de atención y ansiedad, problemas de visión e incluso afecta la creatividad, sociabilidad y la capacidad empática en los seres humanos.
jugando en la naturaleza

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