No soy amiga de mis hijos

Nunca lo he sido, ni lo quiero ser. Tampoco soy amiga de mis padres, no gracias. Tengo mis propios amigos que son gente más o menos de mi generación con los que comparto muchas cosas en común además de aficiones y momentos felices. Tampoco aspiro a ser amiga de mis hijos en un futuro (como cuando sean más grandes) ni a que me cuenten toda su vida y milagros. No, no quiero eso.

No soy amiga de mis hijos

Quiero que mis hijos confíen en mí y compartan conmigo sus alegrías y sus penas, sus miedos y preocupaciones que me pidan consejos en los temas en los que creen que los puedo ayudar, claro que sí. Pero, también quiero que sepan que existe una autoridad a la que deben respetar y adherirse; hoy somos su papá y yo en casa y  sus profesores en el colegio, más adelante serán sus jefes en el trabajo, las leyes y normas del estado…

Y ¿por qué? ¿por qué no quiero ser amiga de mis hijos? Quizá pensarán que estoy (más) loca que lo acostumbrado, pero no. No lo estoy. Siempre he pensado así porque siempre he creído en esta frase que leí hace mucho tiempo atrás: “los niños cuyos padres son sus amigos, se quedan huérfanos”. Los niños (los adultos también) necesitamos amigos, claro que sí, pero por sobre todo necesitamos tener madres y padres. Madres y padres que brinden estructura y arraigo a nuestra vida, madres y padres que nos orienten y guíen.

La figura de los padres es (debe ser) una de orientación y autoridad (no autoritarismo). Somos los padres quienes, con límites positivos, orden y respeto otorgamos a los niños la estructura, solidez y continuidad que necesitan para desarrollarse con seguridad y confianza en el mundo. Somos nosotros quienes debemos orientarlos, corregirlos y educarlos. Pero, si nosotras – sus madres – le ofrecemos a nuestros hijos ser sus amigas (con la esperanza que nos confíen todo) ¿Dónde queda la tan necesaria figura de madre? ¿Y si lo mismo hace el padre?

Nuestros hijos pueden tener miles de amigos: en el colegio, el barrio, los deportes, la vida, etc. pero sólo tendrán una madre (y padre). Por supuesto, que la relación entre los padres y los hijos debe ser cercana, abierta, afectuosa, flexible, sincera y comunicativa (“soy tu mamá, puedes contar conmigo, yo te puedo ayudar…) Con un amigo, las cosas son diferentes pues un amigo es un igual. A un amigo puedes remplazarlo o incluso apartarlo. Si nos convertimos en amigos de nuestros hijos los estamos dejando sin el referente de autoridad que necesitan para crecer de forma sana.

Ahora, no vayan a creer que yo creo que las relaciones entre padres e hijos deben ser estrictas y autoritarias. Para nada. Creo firmemente que las relaciones entre padres e hijos deben ser cercanas, flexibles, comunicativas y afectuosas. Creo también que deben estar basadas en la confianza y el respeto mutuo.

No soy amiga de mis hijos

Pero esto no significa que debamos ser sus amigos a toda costa pues, al intentar serlo corremos el peligro de confundir los roles: un amigo es el “compinche”, el cómplice, el igual; mientras que el padre es el orientador, que establece límites, corrige, educa y por supuesto, alaba cuando es necesario. Si somos sus amigos ¿Cómo los vamos a corregir cuándo la circunstancia lo amerita? ¿Reconocerán la autoridad que los años y la experiencia nos dan cuando les hacemos recomendaciones o les damos consejos?

Es por eso, que creo firmemente que hago bien en no ser amiga de mis hijos. Mis hijos no necesitan más amigos de los que ya tienen o pueden conseguir… ellos necesitan una mamá y esa soy yo.

 

Día Internacional de la Niña

Hoy 11 de octubre se celebra el Día Internacional de La Niña

¿Por qué se celebra el día internacional de la niña y no del niño? 
Porque es importante reconocer que todavía las niñas sufren muchos problemas que los niños no. Las niñas son víctimas de discriminación de género, violencia sexual y física, matrimonio infantil, ablación genital y falta de oportunidades educativas en mayor proporción que los niños.

Y por eso el tema de este año es de suma importancia y algo en lo que todos (desde nuestra posición) podemos aportar: “Con ellas: una generación de niñas preparadas”. Porque necesitamos niñas preparadas y fuertes, niñas que se conviertan en las liderezas que velarán por el bien común en el futuro.

Asumamos nuestro compromiso hoy y apostemos por la educación y el empoderamiento de nuestras niñas. Otorguemos igualdad de oportunidades en la educación, colaboremos apoyando programas de becas para niñas de escasos recursos o aquellas que viven en un contexto social complicado para la mujer.

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El TDAH en las niñas: lo que debes saber

¿Las niñas también tienen TDAH?

“Mi hija no puede tener TDAH porque es muy inteligente y no es hiperactiva”*.

Por muchos años se creyó que el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad era un trastorno experimentado solo por niños (varones) sin embargo, se sabe que esto no es así. Lo que sucede es que las niñas suelen experimentar el TDAH de una manera distinta y – por lo general – sin la hiperactividad (que es la condición más resaltante y conocida del trastorno) es por esto, que muchas veces pasan desapercibidas y no suelen ser diagnosticadas.

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Canal de IGTV – El nuevo canal de Instagram de NeuroMamá

Canal de Videos NeuroMamá Blog
Bienvenidos a mi canal de IGTV, la TV de Instagram.

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Todos los lunes a las 9:00 p.m estaré colgando un vídeo nuevo en el nuevo canal de Instagram: IGTV

Hablaremos de diversos temas complicados, compartiré recomendaciones de libros, tendré invitados pero, no tendré recetas (jojojo). Ya saben, todos los lunes a las 9:00 p.m la cita es en Instagram o en el fan page de Facebook de NeuroMamá Blog.

¿Cómo criar niños y niñas empáticos?

Estas últimas semanas he estado escribiendo mucho sobre la importancia de criar niños (varones) amables y tiernos en un mundo donde – lamentablemente – la masculinidad está asociada con agresividad y violencia, las mujeres son consideradas objetos y las cualidades consideradas femeninas están desvalorizadas; cualidades como la paciencia, la empatía, la ternura y el servicio.

Leer: ¿Cómo criar niños amables en un mundo de hombres rudos?

o leer: Temo por mi hijo: criando a un niño dulce en un mundo de varones agresivos

Unido a esta falta de valor a las cualidades consideradas como “femeninas” la sociedad actual valora por sobre todo el éxito individual y enaltece el logro económico y la juventud por sobre todas las cosas.  Tan así es, que los ídolos del momento son jóvenes (o aparentan ser mucho más jóvenes de lo que son), súper hombres (atletas, empresarios o geeks) que se han hecho solos. Esto no está mal. Pero, se olvidan de señalar que todos aquellos que llegaron muy lejos lo hicieron con una red de apoyo sólida y contaron con el apoyo no de una, si no de varias personas en el camino.

¿Cómo criar niños y niñas empáticos?

Esto hace que cada vez sea más necesario una nueva generación de niños y niñas sensibles, valientes y empáticos; y padres (o cuidadores) que los críen. Pero ¿cómo hacemos para criar niños y niñas empáticos y comprensivos?  ¿Cómo logramos que nuestros hijos se conviertan en adultos sensibles, tolerantes y amables? Es todo un reto educarlos en la empatía cuando a diario conviven con tecnologías y redes sociales que, en muchas ocasiones, se convierten en tribunas de la intransigencia o agresión a otros que piensan o son ditintos. Continuar leyendo “¿Cómo criar niños y niñas empáticos?”

Temo por mi hijo: Criando a un niño amable en un mundo de hombres agresivos

El 1ero de junio falleció Eyvi Agreda. Eso ya es noticia de ayer.
Leo en mis redes y en los medios palabras de indignación, dolor y horror. Leo también, preocupación, angustia, terror e impotencia de muchOs por sus hijas, sobrinas, hermanas y amigas. Sobre todo por sus hijas.

Yo tengo 3 hijos. Un niño y 2 niñas. Y no temo por ellas. Estoy segura que les irá mejor que a mí.

Temo por mi hijo. Temo por él. 

Ver texto original acá: No temas por tus hijas, teme por tus hijos. ¿Cómo criar niños buenos en un mundo de hombres agresivos?

Continuar leyendo “Temo por mi hijo: Criando a un niño amable en un mundo de hombres agresivos”

¿Cómo criar niños amables en un mundo de hombres rudos?

Cómo criar niños varones
¿Cómo criar niños amables en un mundo de hombres rudos?

Se ha escrito mucho sobre cómo criar niñas empoderadas. Se ha discutido mucho también sobre la importancia de enseñarles a nuestras hijas que ellas pueden ser lo que quieran: astronautas, médicos o ingenieros (y también amas de casa, si es lo que quieren). Pero, se ha escrito muy poco sobre cómo criar niños varones, específicamente sobre cómo criar niños que crezcan para convertirse en hombres amables, empáticos y asertivos. Se ha discutido muy poco sobre cómo criar niños compasivos que crezcan sintiendo que tienen permiso para desplegar todo tipo de emociones y expresarlas sin miedo ni vergüenza. Continuar leyendo “¿Cómo criar niños amables en un mundo de hombres rudos?”

Redes sociales para niños ¿sí o no?

Cada cierto tiempo el colegio de mis hijos organiza charlas con expertos para tratar temas de interés de los padres. Una de las charlas más comentadas (a parte de la de “hablar de sexo con nuestros hijos”) fue la del uso de las redes sociales en los niños. Esta charla causó mucho interés y debate, sobre todo en los padres de niños a partir de los 9 años, pues es a esta edad en la que los niños y niñas se interesan mucho más por los amigos y buscan nuevas formas de conectarse e interactuar con ellos.

La pregunta del millón siempre es: ¿se le debe permitir a los niños acceder a las redes sociales?  ¿es adecuado el uso de redes sociales por niños? ¿les debemos permitir a nuestros pequeños abrirse una cuenta en las redes sociales más populares? ¿desde qué edad pueden los niños acceder a las redes sociales?

Continuar leyendo “Redes sociales para niños ¿sí o no?”

El TDAH sí existe

El TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) claro que existe y lo vivo a diario en casa así, como lo hacen miles de madres alrededor del mundo.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una condición médica existente y documentada. Para ser más específica, el TDAH es una patología psiquiátrica y crónica que afecta entre el 2% al 5% de la población infantil (El TDAH no existe y otras faltas creencias). Las personas con este trastorno tienen diferencias en el desarrollo del cerebro y de la actividad cerebral que afectan su atención, su habilidad para concentrarse y su auto control. El TDAH puede afectar a un niño en el colegio, en casa y en sus relaciones sociales y amicales. Estos niños suelen ser conocidos como: niños hiperactivos.

Uno de los mitos más extendidos con el que tenemos que lidiar las madres con hijos con TDAH o su versión sin hiperactividad (TDA) es que este trastorno como tal, no existe. Siempre lo escucho: el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no existe. Este mito, no sólo carece de fundamento médico y científico si no que, además, cuestiona nuestra habilidad y compromiso como madres (y padres también, por supuesto) pues concluye que al aceptar un diagnóstico de TDAH en nuestros hijos estaríamos “huyendo” por la “salida fácil” de la etiquetación, terapias y medicación, o para ponerlo en palabras de Marino Pérez – autor del discutible escrito: “Volviendo a la normalidad” –  “no existe ninguna condición neurobiológica ni genética identificada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba”. Continuar leyendo “El TDAH sí existe”

Que empiece por mí

Creo que no me equivoco cuando digo que todos los padres queremos criar hijos que se conviertan en adultos felices, plenos, buenos y honestos. Les enseñamos a decir gracias y por favor, a ser corteses, a respetar, a cumplir las reglas. O al menos lo intentamos. Nos esforzamos por criar gente de bien. Queremos que cuando crezcan sean adultos civilizados, confiables, empáticos y ¿por qué no? simpáticos también, buenas personas en general. Nos preocupamos muchísimo por la educación de nuestros hijos también; que los profesores sean los adecuados, que nuestro dinero se invierta en mejoras para el colegio y en capacitaciones para los docentes. En fin, queremos lo mejor para nuestros hijos.

Y eso está muy bien.

Pero, querer lo mejor y darles lo mejor viene también con enseñarles lo mejor, ser el mejor ejemplo posible, ¿no? Continuar leyendo “Que empiece por mí”