Hermanos para toda la vida

Hermanos en las buenas, malas y en las pandemias
Ayer fue una mañana de locos. Se acerca el primer día de clases y andamos (sí, todos en casa, incluyendo padres, mascotas y niños) bastante alterados, entre el calor, la decepción de un nuevo año virtual y el estrés intrínseco por la vuelta al cole, estamos bastante más alterados que de costumbre.
Necesitaba airearme y salí a comprar unas cosas extras para alegrar el almuerzo, en el camino de regreso a casa me encontré con esta imagen: mis dos hijos mayores juntitos sentados en una banca del parque comiendo dulces.
niños comiendo
Habían estado aburridos en la casa, molestando;  y yo los había mandado a freír monos poco antes de salir a hacer las compras para el almuerzo.
Siempre pensé (y sigo pensando) que el confinamiento prolongado y estricto de los niños era absurdo e innecesario  sin embargo, no puedo dejar de reconocer que algo positivo dejó en mi casa y es que mis hijos disfrutan su mutua compañía, comparten tiempo entre ellos, se buscan, son cómplices, juegan, se pelean, se amistan y se vuelven a pelear, son confidentes y amigos… son ¡hermanos!
Espero que mantengan esta armonía y hermandad por el resto de su vida, que sigan siempre los 3 unidos en las buenas, en las malas y en las pandemias.

Mi experiencia como voluntaria para la vacuna covid19

Como parte de la fase 3 de estudios de investigación para la vacuna contra la covid19 de Oxford-Astrazeneca, el día de ayer, recibí mi segunda dosis. Todavía no sé si recibí la vacuna o un placebo, eso lo sabré más adelante cuando el estudio en  Perú termine. Si recibí placebo, me colocarán la vacuna (que ya fue aprobada) a la brevedad posible,  si recibí la vacuna soy una de las suertudas primeras personas en haber recibido una vacuna contra la covid19 en Perú. 

Varias personas me han preguntado cómo es que fui voluntaria, ¿qué hice para que me llamen? Les cuento que fue casi por casualidad, un día llamaron a mi esposo de la Clínica Internacional (encargada de conducir el estudio acá en Perú) preguntándole si él o alguien de su familia quería participar en los estudios de investigación de la vacuna. Yo dije que sí. Fui la única  de la familia que dijo 100% que sí, fue seleccionada y no se arrepintió en el camino. La verdad es que te hacen firmar un consentimiento informado que asusta pero, yo con mi fe en los ingleses y La Corona, sumado a que la aprobación de esta vacuna en el Reino Unido era casi un hecho, accedí.

voluntaria vacuna covid19

El día de la primera dosis te entregan el “consentimiento informado”, que es un documento que explica con mucho detalle cuál es la composición de la vacuna, los posibles efectos adversos, los casos negativos, lo que puedes esperar y cómo será el seguimiento de cada voluntario. Una vez terminé de leer ese documento (y luego de una larga espera) pasé con un médico que absolvió mis dudas, me hizo más preguntas y armó mi historia clínica. Luego, pasé a que me sacaran sangre (varios tubos, no miré) para observar diversos indicadores de mi sistema inmune. Luego de esto, me realizaron el hisopado para comprobar que no tuviera covid19 (salí negativo) y luego pasé al primer pinchazo. A las mujeres en edad fértil, además de esto, les hacen una prueba de orina para determinar que no estén gestando. Si das positivo en el test de embarazo no puedes continuar. 

Recibí la primera dosis sin mayor contratiempo, un poco de dolor de cabeza (creo que por el estrés del trámite previo) y dolor en el brazo que recibió el pinchazo por lo demás, todo bien. El protocolo indica que luego de recibir la dosis debes descansar por 30 minutos, al no tener ningún síntoma ni manifestación preocupante me dieron de alta. 

Durante los siguiente 29 días me monitorearon mediante un aplicativo que descargué en mi celular. Algunas personas lo hacen vía correo electrónico. Cada semana tenía que llenar una pequeña encuesta sobre mis síntomas y me mandaban alertas para que me comunique con el centro de investigación inmediatamente en caso presente fiebre o dificultad para respirar.

No tuve ninguno de los síntomas de alarma y 29 días después recibí la segunda dosis. El proceso fue mucho más rápido. Primero una evaluación médica, test de embarazo y muestras de sangre (de nuevo no sé cuántos tubos). Luego del pinchazo a descansar por 30 minutos, todo bien y me fui a casa. Pero, un par de horas después sí sentí como si me hubieran agarrado a palos: dolor de cuello, hombros y garganta (esa sensación de cómo querer resfriarse) aunque también puede haber sido producto del estrés ya que el malestar se me fue luego de tomar una siesta y comerme un par de brownies bien chocolatosos con una inka kola. 

Al día de hoy me siento muy bien, solo un poco de dolor en el lugar del pinchazo pero, nada más. No voy a negar que tuve un poco de miedo de participar en la investigación pero, estoy muy contenta de haberlo hecho y de alguna manera haber contribuido con la ciencia a encontrar un alivio para esta terrible pandemia. Y claro, más contenta ahora que esta vacuna Oxford-Astrazeneca ya fue aprobada para usarse en el Reino Unido.

El confinamiento llegó a su fin

Por Mariela Arnst*

El confinamiento llegó a su fin, no así la pandemia. Las palabras de Alejandro Magno cobran protagonismo y están más vigentes que nunca: “De la conducta de cada uno depende el destino de todos.” Ya no será responsabilidad del gobierno, de políticas nefastas o de sistemas corruptos. La responsabilidad será solamente nuestra.

Encerrada en casa por 106 días y contando, siento que ya no soy la misma de aquel 16 de marzo. Los miedos, los duelos, la incertidumbre han calado hondo. He aprendido a soltar cosas, a mirar distinto. A darme cuenta del valor de las personas y la gente con la que realmente quiero estar. A mirar hacia adentro, no comparar. A valorar y valorarme.

Me he dado cuenta de las pocas cosas materiales que necesito. No necesito comprar, no necesito más ropa, no necesito ir a ninguna parte. Todo lo que necesito lo tengo acá.

Mamá e hija horneando en confinamiento covid19

La pandemia (y su confinamiento) nos está enseñando prioridades y nos está mostrando la realidad de la desigualdad; de cómo unas personas pasan la cuarentena rodeadas de lujos mientras otras,  necesitan salir desesperadamente porque pasan hambre. Todos en el mismo mar pero en diferentes barcos. La pandemia nos quiere enseñar empatía y tolerancia.

También nos ha enseñado que lo que le pasa a un ser humano en Wuhan, le pasa al planeta, nos pasa a todos…El efecto mariposa. No hay murallas. En estos tiempos de confinamiento entre paredes, se han derrumbado más muros que en muchos años de libertad.

¿A qué mundo queremos volver? ¿A qué normalidad ?

Ojalá que la nueva normalidad del post confinamiento vaya más allá de mascarillas y alcohol. Ojalá entendamos que estaba el tiempo de antes, en el que vivíamos abusando del planeta, del clima, de la naturaleza e incluso, de nuestro prójimo.

Es la primera vez en la historia que existe una sensación de universalidad, de unidad en la que sentimos que somos una sola humanidad. Todos estamos metidos en esto. Y todos podemos hacer realidad ese sueño de un mundo diferente.

De nosotros depende.

 

 

*Mariela Arnst es mamá de Donatella y de Katie (una hermosa Yorkie). Le encanta cocinar y leer. Es neuromamá desde el 2011.

 

El ciclo interminable de la maternidad

el ciclo infinito de la maternidadUno de los aspectos más abrumadores de la maternidad (y que se acentúa ahora durante la pandemia y más aún en cuarentena) es el ciclo infinito de actividades maternas. Actividades que se repiten con la misma consistencia día y noche.

Esto se vive como un ciclo sin fin de responsabilidades que pueden ayudar a detonar problemas de salud mental en las madres (sobre todo las primerizas que no están acostumbras a estos ciclos y/o aún no tienen una fuerte red de soporte con otras madres).

Es por eso necesario traer atención a esta rutina abrumadora y perenne en la que nos vemos atrapadas (metafórica y ahora, literalmente) muchas madres.

¿Alguien por acá ha sentido algo así también?

5 recomendaciones de una mamá médico para cuidar a nuestra familia durante esta pandemia

Saraí Román, médico general y mamá de 4 pequeños nos deja – desde su experiencia -estas 5 recomendaciones muy prácticas para el día a día para protegernos a nosotros y a nuestra familia durante esta pandemia por covid_19:

Lavado de manos pandemia

 

  1. El alcohol que más sirve para la desinfección es el de 75% (o el de 70% que es más común de encontrar en las farmacias)  y no el de 96% (como muchos piensan).  El alcohol gel es antibacteriano es decir,  no sirve para el virus y la recomendación es usarlo cuando NO tienes agua y jabón a la mano por mucho tiempo. En casa, siempre es mejor lavarse con agua y con jabón. Por eso, si salen a hacer las compras o  media horita a caminar con sus niños al aire libre no es necesario usar el alcohol gel, basta con lavarse bien las manos antes de salir y al volver.
  2. Si vas al super a hacer compras con una lista y no demoras más de 2 horas para que el lavado de manos este “activo” debes evitar tocarte la cara, el pelo y la mascarilla, mi recomendación es siempre ir con un polo que no llegue hasta las muñecas o remangarlo tipo tres cuartos. No usar guantes ya que esto hace que haya contaminación cruzada y en lo posible, pagar con tarjeta y no efectivo. Al volver, para desinfectar es mejor hacerlo con agua jabonosa. Me refiero a cosas como la bolsa de pan de molde por ejemplo que no las puedes votar apenas llegas.
  3. Para la desinfección de la casa el cloro (o lejía)  es útil si no lo usas en exceso (respetando las medidas recomendadas). Mucho cuidado con el uso excesivo de lejía que puede ser contraproducente y muy dañino.  Zapatos afuera. Si llegas de la calle y no puedes dejar los zapatos afuera entonces ponlos en una bolsa y remoja la suela en agua jabonosa o limpia con un trapito descartable con alcohol de 75.
  4. Al salir con niños mantener la distancia social siempre y recordar que es solo un adulto por familia. El uso de mascarillas en menores de 2 años no es recomendable.
  5. Si usan mamelucos para salir (he visto que les están poniendo a algunos niños y adultos también), la manera correcta para sacarlos es tener una “zona sucia” en casa donde dejarlos aireandose por 4 días (si son de más de un uso). En el momento de sacarlos se debe agarrar de la parte interna hacia afuera.

Saraí me cuenta que se ha informado bastante y esto es lo que le está funcionado a ella y su familia para estar protegidos durante esta pandemia y espera que también les sirva a uds.

¡Suerte!